Ayer por la tarde estaba comprando en el supermercado y la señora delante de mí intentó pagar con tarjeta, pero en ese momento el datáfono comenzó a fallar. Sin pensarlo, sacó varios billetes y pagó en efectivo. Sinceramente esto me dejó sorprendida y me llevó a reflexionar sobre como algo tan “antiguo” como el efectivo siga salvándonos en ciertas ocasiones y que siga teniendo un papel tan importante a pesar de estar conviviendo con pagos móviles y tarjetas.
Cuando llegué a mi casa, empecé a pensar sobre cómo el dinero ha cambiado a lo largo de la historia. Empecé a buscar información por internet y leí que todo esto había comenzado con el trueque, el intercambio de productos entre personas, luego las primeras monedas en Lidia, y siglos más tarde se desarrolló el papel moneda en China. Finalmente, en la actualidad la mayoría del dinero es digital y ver a alguien pagar en efectivo es algo que puede llegar a sorprender.
En conclusión, esto me hizo darme cuenta de que aunque ahora todo parezca instantáneo y electrónico, seguimos usando objetos que vienen de tradiciones antiguas. Y aunque no lo creamos, la historia del dinero está mucho más presente en nuestra vida de lo que imaginamos.
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