Taller de Comunicación: el arte de mantener el foco
Hoy quiero compartir una experiencia en el taller de comunicación al que asistimos los primeros días de clase, un taller que nos ha ayudado a aprender mas sobre como hablar, moverse y mirar para captar la atención del público. Empezamos el taller con una dinámica de grupo en circulo, diciendo nuestro nombre y un verbo que empezara por nuestra inicial. Fue un ejercicio divertido que ya nos hacia conscientes del poder del cuerpo y la voz.
Luego el profesor nos recordó los tres pilares de la retórica según Aristóteles: ethos (credibilidad), pathos (emoción) y logros (contenido). Una buena comunicación no depende solo de lo que decimos, sino sobre todo como lo sentimos y con la autoridad con la que los expresamos. A continuación, trabajamos también las tres atenciones: mental (lo verbal), visual (lo no verbal) y auditiva (lo paraverbal); aprendimos durante el taller aprendimos a mantener la atención del publico cuidando las palabras, los gestos y la tonalidad; sacamos a modo de conclusión que una idea mal entonada o un discurso sin movimiento se pierden fácilmente.
Seguimos repasando un poco de teoría, hablando del status y del foco, el status es la presencia que proyectamos desde la postura erguida hasta el tono y mirada firme; y el foco es la atención del grupo. Saber ganar el foco, cederlo y recuperar es esencial para cualquier profesor o comunicador, se puede lograr con el contraste, el color de ropa, la mirada incluso con una sonrisa en un momento justo. Otra parte muy interesante ue descubrir distintas maneras de empezar o terminar una clase. Una vez visto las distintas partes, cada uno probamos a hacerlo, el resto de compañeros nos daban un tema y teníamos que improvisar un comienzo sobre ese tema utilizando las maneras que habíamos aprendido. Comprobamos la importancia de hacer un buen comienzo.
En resumen, este taller de comunicación nos recordó que comunicar no es solo hablar, sino que es inspirar, emocionar y conectar con quienes estas hablando. La pasión, el humor, los contrastes y la coherencia entre lo que hacemos, decimos y sentimos son lo que realmente marca la diferencia. Porque, al final y al cabo, no es lo que enseñas es como lo enseñas.
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