En mi pueblo, hay algo que todo el mundo reconoce, y son nuestros molinos de viento. Se encuentran en lo alto del cerro y son parte de nuestra historia como pueblo.
Se trata de 7 molinos que se construyeron hace varios siglos, y su función era moler el grano. En una tierra como la nuestra donde no hay grandes ríos y el viento era la mejor ayuda, y de eso supieron aprovecharse nuestros antepasados. Estos molinos son los típicos de la Mancha: redondos, blancos y con aspas gigantes. En su interior, trabajaba el molinero y gracias a ellos se sacaba la harina que luego llegaba a las casas de todo el pueblo.
Cabe destacar que cuando hablamos de molinos de viento es imposible no pensar en Don Quijote. Aunque Cervantes no habla de nuestros molinos, es muy fácil confundirlos, y esto ha hecho que sean conocidos mucho más allá de nuestro pueblo.
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